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¿Será 2017 el año del Internet de las Cosas?

¿Será 2017 el año del Internet de las Cosas?

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Pues sí, lo será, si nos fiamos de las predicciones de Gartner, que afirma que este año se alcanzarán los 8.400 millones de objetos conectados, una cifra que incrementará en un 31% los datos de 2016. Aunque estos números se quedan pequeños si miramos hacia adelante, concretamente a 2020: la consultora augura que el Internet de las Cosas llegará ya a los 20.400 millones de objetos.

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El estudio de Gartner asegura que el gasto en IoT de las empresas corresponderá al 57% de los ingresos totales del sector en 2017; en ese sentido, en términos de hardware, el gasto en objetos conectados en las empresas llegará a los 964.000 millones de dólares, siendo la mayor partida la dedicada a Aplicaciones del Consumidor, que se situará en los 725.000 millones de dólares.

En lo que respecta a los servicios IoT, “el total de gastos será de 273.000 millones de dólares, siendo los servicios que más crecerán los de conectividad y orientados al consumidor”, según afirma Denise Rueb, director de Investigación en Gartner.

China, América del Norte y Europa Occidental serán los motores del IoT: en estas zonas estarán el 67% del total de dispositivos instalados este año. Y en este mapa, ¿está España bien posicionada? Según afirma Bruno Cendón, uno de los autores del libro “Las tecnologías IoT dentro de la Industria Conectada 4.0”, “España ha sido pionero en IoT y es uno de los países en los que mejor se ha entendido la cadena de valor completa desde un punto de vista tecnológico. Hemos realizado entrevistas a decenas de empresas españolas en el ámbito de los objetos conectados, plataformas IoT, Big Data, aplicativo u operadoras y, salvo las últimas, que aún no acaban de encontrar su espacio en esta área, el resto tienen un recorrido muy importante y un gran reconocimiento internacional en algunos casos”.

De hecho, un 42% de las empresas españolas ya utiliza el Internet de las Cosas, mientras que el 23% planea hacerlo en el próximo año, según el estudio “El Internet de las Cosas: hoy y mañana“, publicado por Aruba, empresa de Hewlett Packard Enterprise. Este informe también revela que el 27% implementan estas estrategias enmarcándolas en una estrategia.

Asimismo, el estudio señala que el 36% de las empresas españolas encuestadas que ya han implementado soluciones de IoT ha percibido una gran mejora en eficiencia empresarial, frente al 43% que reconoce haber logrado solo una pequeña mejora. Además, un 28% reconoce haber conseguido ahorros importantes frente al 49% que refiere que han sido poco notorios y al 10% que no ha percibido cambio alguno.

será 2017 el año del Internet de las CosasPero a pesar de la velocidad que ha tomado nuestro país en la implantación del Internet de las Cosas, no podemos relajarnos, ya que hay otros países de nuestro entorno que nos han tomado la delantera. En Europa, Francia, Alemania o Reino Unido destacan por sus niveles de emprendimiento. “El problema de España viene de la mano del crecimiento y de la internacionalización de nuestras empresas e iniciativas”, especifica Cendón. “Nuestras administraciones avanzan y van apostando por estos habilitadores tecnológicos, pero aún estamos lejos de ecosistemas público-privados o puramente privados como se pueden encontrar en Francia, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos”.

Ésa es precisamente una de las claves en las que nuestro país suspende: para favorecer el despegue de este tipo de tecnologías, resulta clave la colaboración público-privada. En España también se recomienda a las Administraciones que den visibilidad a los casos de éxito, que impartan formación, que asesoren, que creen comisiones y lancen incentivos con los que atraer talento a nuestro territorio. También sería bueno el apoyo a las aceleradoras de startups, y que se propicie la transferencia tecnológica, de tal modo que el conocimiento salga de las universidades y los centros de investigación y llegue a las empresas.

Pero no es el único obstáculo al que se enfrenta el Internet de las Cosas para que alcance el crecimiento que augura Gartner. Los problemas que surgen por el camino son variados, desde la falta de unos estándares claros y definidos, que permanezcan en el tiempo, hasta el déficit de perfiles con conocimiento sectorial, las dificultades para identificar oportunidades de negocio o la búsqueda de razones que motiven la inversión y devuelvan beneficios.

A todo ello se suma la amenaza de los ciberdelincuentes. De hecho, al Internet de las Cosas ya se le conoce en algunos ámbitos como el Internet of Threats o Internet de las Amenazas, especialmente por el gran volumen de datos que lleva aparejado el uso de dispositivos conectados.

Todo un “game changer” para un mundo totalmente conectado

A partir de este panorama, hay riesgos y retos que nos llevarán hasta una mayor democratización del IoT. “El mayor enemigo de este tipo de tecnologías son las altas expectativas y las frustraciones que pueden traer aplicaciones sin conocimiento, precipitadas, no seguras o mal hechas. Aunque muchas empresas llevan varios maratones corridos dentro del IoT, en realidad estamos aún en la casilla de salida y queda mucho por desarrollar y crear para poder conseguir la comoditización tecnológica del IoT que nos permita disfrutar de ese mundo conectado e inteligente que ya tenemos todos en mente. ¿Cuánto tiempo se tardará en conseguirlo? No será de un día para otro y será progresivo pero, entre 5 o 10 años, el IoT estará tan metido en nuestro día a día que no nos daremos ni cuenta de que está ahí. Pensad en los smartphones y cómo era todo hace 10 años. Bueno, pues eso mismo con el IoT”, afirma Bruno Cendón.

A medida que surgen proyectos que tienen al Internet de las Cosas en el centro de su estrategia es cuando se ven los beneficios de este fenómeno tecnológico: democratización de la conectividad, aparición de nuevos modelos de negocio, y perfeccionamiento de los procesos. “La principal ventaja que el IoT puede aportar es siempre el de la mejora en el área en la que se aplica”, simplifica Bruno Cendón. “Dotando de ‘sentidos’ a elementos y actividades del día a día de las personas, animales, objetos, industrias, etc., el objetivo final siempre deberá ser el obtener algo que nos permita tener más calidad de vida, estar más cómodos, seguros, producir mejor, más barato” y generar cambios reales.

El sector industrial sería el que más podría notar sus consecuencias en un principio, dado que el IoT implica una mejora de la productividad y, por tanto, una ganancia económica. Bruno Cendón nombra al sector agrícola y el ganadero, pero sin olvidarnos de las ciudades inteligentes. Éste cambio, sin embargo, “depende más de inversiones públicas que de una ganancia fácilmente monetizable, con lo que su implantación parece muy lógica y sus ventajas muy directas, pero los fondos para su acometida dependerán de su inclusión en contratos públicos y diversas partidas de financiación municipal”. Con las smart cities se relaciona el smart metering, aplicable a gestoras de aguas, electricidad o gas. Las ganancias económicas de su aplicación, así como la impagable información que pueden proporcionar para la mejora de la gestión de recursos, hace su interés muy alto, si bien también dependen de grandes inversiones privadas que irán acometiéndose según la tecnología vaya madurando.

Fuente Silicon

 

 

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