¿Cómo convertir un producto tradicional, asociado a la comida rápida y de baja calidad, en una categoría rentable, escalable y atractiva para la gran distribución? La respuesta está en Casarrubios del Monte, Toledo, donde Ozturk Quebap ha reescrito las reglas del negocio del kebab en España.
La compañía, liderada por Ozcan Ozturk, ha entendido que el verdadero crecimiento en el sector alimentario no está solo en vender más, sino en industrializar procesos, mejorar la percepción de marca y adaptarse a las necesidades de las cadenas de distribución moderna. Su alianza estratégica con Mercadona, que ya representa la mitad de su facturación, es un ejemplo de cómo una buena integración con el retail puede redefinir por completo la trayectoria de una empresa.
De nicho hostelero a proveedor estratégico de marca blanca
El mercado tradicional del kebab en España arrastraba varios retos: dificultades operativas, imagen de producto poco cuidado y una oferta limitada al canal horeca. La apuesta de Ozturk Quebap ha sido clara: industrializar la producción y transformar el producto en una opción fiable, versátil y lista para el consumo masivo.
Desde su planta inicial en Toledo, la compañía sustituyó el clásico pincho asado en locales por kebab loncheado, envasado y congelado, eliminando los problemas de corte manual, variabilidad de calidad y dependencia de personal cualificado. Esta evolución ha permitido a la empresa posicionarse como un proveedor fiable para hostelería organizada y cadenas de distribución, impulsando su crecimiento a partir de 2017 con una inversión estratégica en automatización.
El loncheado y la estandarización del producto son clave para cambiar la percepción del kebab y convertirlo en una referencia industrializable. Mercadona detectó esa oportunidad y desde 2021 confía en Ozturk Quebap como proveedor de sus rellenos de kebab de marca blanca Hacendado, alcanzando actualmente casi 30 toneladas diarias de producto.
Diversificación, alianzas y visión de escala
Otro de los factores estratégicos en el crecimiento de la compañía ha sido su diversificación de producto y capacidad industrial. Tras adquirir en 2021 la planta avícola de Sada en Lominchar (Toledo), Ozturk Quebap multiplicó su capacidad de producción y amplió su catálogo con nuevas variedades: pollo, ternera, cordero, mixtos y opciones veganas.
Actualmente opera con 40 hornos de cocción y una tercera línea para sabores personalizados, y está ultimando una ampliación que le permitirá duplicar su capacidad hasta las 2.400 toneladas mensuales. Esta apuesta no solo refuerza su posición en España, sino que abre la puerta a nuevos mercados, donde ya genera el 30% de su facturación internacional.
Más allá de las cifras, el verdadero valor reside en su enfoque: industrialización, adaptación a los estándares de seguridad alimentaria más exigentes, integración logística con el retail y diversificación controlada. La compañía trabaja para obtener la certificación International Food Standard (IFS) en su nueva planta, clave para operar en mercados europeos y para continuar escalando con socios internacionales.
Un modelo que demuestra que la especialización rentable es posible
La trayectoria de Ozturk Quebap confirma que incluso en categorías alimentarias consideradas de bajo valor añadido, la estrategia adecuada puede transformar el negocio. Su evolución de proveedor hostelero a socio industrial estratégico de Mercadona y operador internacional es un ejemplo de cómo la combinación de producto bien gestionado, industrialización y visión de largo plazo puede revalorizar una categoría y consolidar una marca en entornos altamente competitivos.
En un mercado donde el margen por volumen sigue marcando diferencias, apostar por procesos eficientes, alianzas de valor y control industrial se convierte en una vía eficaz para ganar cuota de mercado y asegurar rentabilidad sostenible.
Fuente: El Economista




































