Black Friday centro comercial

De los números rojos a los negros, el comercio convirtió Black Friday en el símbolo del arranque de uno de los periodos de mayor actividad comercial del año.

Aunque Noviembre y su mítico Black Friday todavía queda lejos en el calendario, para muchas marcas la campaña ya ha comenzado. Septiembre es el momento de empezar a preparar promociones, prever la demanda y comprobar que todo lo que ocurre detrás de una compra online puede responder cuando el volumen se multiplique De esta forma, no todo se juegaLa paradoja de la IA en Europa: las empresas tienen la tecnología, pero no la confianza de sus clientes a una sola carta el día de Black Friday.

Diseñar una buena estrategia para este Black Friday implica ir mucho más allá de bajar precios e incrementar la inversión en captación. La clave está en comprender que gran parte del resultado se decide semanas antes.  Una fecha que hoy asociamos directamente a descuentos y compras masivas, pero cuyo origen tiene poco que ver con el fenómeno comercial en el que se ha convertido. 

Cuando Black Friday era un problema para la policía

El término nació en la década de 1950 en Filadelfia, cuando la policía comenzó a utilizar la expresión ‘Black Friday’ para describir el caos que se producía el día después de Acción de Gracias. Miles de compradores, peatones y vehículos abarrotaban las calles coincidiendo también con un importante partido de fútbol americano. 

Con el tiempo, los comercios se apropiaron del concepto y le dieron una lectura más positiva. El negro comenzó a asociarse con los beneficios contables frente a los números rojos vinculados a las pérdidas. Décadas después, el eCommerce convirtió aquella jornada local en un fenómeno global y trasladó la presión de calles y establecimientos a plataformas digitales, inventarios, sistemas de pago, logística y servicios de atención al cliente.  

La campaña se juega antes de noviembre

Hoy, una buena campaña no depende únicamente del descuento o de atraer tráfico a una web. El reto es conseguir que todo el ecosistema responda cuando la actividad alcanza niveles excepcionales. La ciberseguridad también cobra especial importancia durante Black Friday, cuando se concentran tráfico y transacciones y el avance de la IA facilita ataques cada vez más automatizados y sofisticados.

WAM opera actualmente más de 75 iniciativas de venta online en más de 12 países, una experiencia desde la que  identificar varios puntos especialmente sensibles antes de afrontar estos picos de actividad. Entre ellos están la estabilidad y el rendimiento de la plataforma, evitando cuellos de botella que afecten a la navegación o al checkout. También son clave la salud del ecosistema, la correcta sincronización del stock y contar con una cobertura operativa capaz de reaccionar con rapidez ante cualquier incidencia en las horas de mayor tráfico. 

En noviembre de 2025, los clientes de la empresa alcanzaron 50,8 millones de euros en ventas, con 560.000 pedidos, un 85,8 % más que en 2024, y más de 2,4 millones de artículos vendidos. Un volumen que pone a prueba tecnología, stock, logística, devoluciones y atención al cliente, y que demuestra que gran parte del éxito de Black Friday se construye antes de que empiece la campaña. 

 “Black Friday pone a prueba todo el ecosistema que sostiene una venta. La clave es llegar preparados para absorber la demanda y convertir ese pico de actividad en crecimiento rentable”, explica Cristian Sanclemente, Technology Director  de WAM.