En un contexto global marcado por la transformación digital y la necesidad de liderazgos adaptativos, las empresas están reformulando su modelo de sucesión en la alta dirección. La promoción interna se posiciona como una palanca estratégica, especialmente en las grandes cotizadas, donde el conocimiento del negocio y la cultura corporativa se consideran ventajas competitivas clave.
En España, esta tendencia crece, pero aún queda margen. El 51% de los CEO del Ibex han accedido al cargo desde dentro de la propia organización, frente al 63% de media internacional, según el estudio Route to the Top 2025 de Heidrick & Struggles. Un dato que invita a reflexionar sobre el papel que juega la planificación del talento en la sostenibilidad del liderazgo.
La sucesión como activo de futuro
A pesar de los avances, el 57% de los CEO y consejeros no confían plenamente en sus procesos de sucesión. La gestión de reemplazo directivo sigue siendo una asignatura pendiente, incluso en compañías que invierten crecientemente en ella. En los consejos, el perfil más buscado ya no se define únicamente por logros pasados, sino por su capacidad de aprendizaje, visión sistémica y habilidad para liderar desde la humildad.
Invertir en el desarrollo del liderazgo desde etapas tempranas es cada vez más una decisión estratégica. “El conocimiento operativo, relacional y estratégico acumulado a lo largo de los años es uno de los activos más valiosos de una empresa”, señala Stefano Salvatore, director general de Heidrick & Struggles en España. Las organizaciones que apuestan por cultivar entornos de autonomía, aprendizaje y visión global logran construir equipos de liderazgo con criterio propio y orientación de futuro.
Trayectorias que anticipan el cambio
El análisis revela que muchos primeros ejecutivos llegan al cargo tras haber pasado por puestos clave como dirección financiera (20% en España) o dirección de operaciones (14%). Este recorrido aporta una comprensión profunda del negocio desde dentro, lo que fortalece su liderazgo una vez en la cima. En mercados como EE. UU., Canadá o Noruega, estas trayectorias están más consolidadas, mientras que en España aún suponen un porcentaje menor.
El informe también pone foco en otros indicadores de gobernanza: la edad media de nombramiento se sitúa en 53 años en España, ligeramente por encima de la media global, y el mandato promedio se mantiene en siete años. Datos que reflejan un modelo de liderazgo todavía marcado por la estabilidad, pero con señales claras de evolución hacia esquemas más ágiles y centrados en la adaptabilidad.
Fuente: Expansión






































