El último Informe anual de IPAF (International Powered Access Federation), la organización global que promueve el uso seguro y eficaz de las plataformas elevadoras, indica que las tres causas principales de accidentes en 2024 fueron los vuelcos, los aprisionamientos y las caídas.
La Federación analiza cada año datos de accidentes en la industria mundial del acceso motorizado para identificar las causas principales de muertes y lesiones graves. Desde que comenzó a recopilar datos sobre accidentes en todo el mundo en 2012, las caídas desde plataforma figuran siempre entre los cinco tipos más comunes.
Lamentablemente, a pesar de las campañas de seguridad, asesoramiento y formación realizadas de forma continua, estos siniestros siguen ocurriendo año tras año, a menudo con consecuencias trágicas; y sobre todo en el sector de la construcción, donde se produjeron el 37% del total el año pasado.
De los países que reportaron más caídas desde plataforma en 2024, España ocupa el cuarto lugar, con el 8%, al igual que China y Turquía. Nos superaron EE UU (31%), Corea del Sur y Reino Unido, ambos con 12%.
Además de la tragedia humana, y dependiendo del contexto en el que se producen estos accidentes, se pueden generar responsabilidades civiles, penales y administrativas sobre el empleador, o sobre el operario, o sobre la empresa propietaria de la máquina (que normalmente se alquila) o, incluso, sobre el fabricante.
IPAF recomienda no tomar atajos y seguir siempre los procedimientos de trabajo seguros de acuerdo con su protocolo de evaluación de riesgos y seguridad laboral. El incumplimiento de estas medidas de seguridad puede aumentar el riesgo de caídas desde la plataforma. La institución insiste en que la industria debe seguir presionando por estándares más altos, una mayor responsabilidad y una cultura en la que la seguridad nunca se vea comprometida.
Existen medidas para disminuir los factores de peligro, y muchas de son legalmente obligatorias. Por ejemplo, las caídas desde una altura se pueden prevenir por completo con la planificación, el uso de equipos personales de protección contra caídas (EPP/EPI) y el comportamiento adecuado.
Normativas: hay varias, pero ¿se aplican correctamente?
El marco legal en España atribuye obligaciones específicas tanto al empleador como al operario. En cuanto al primero, el empleador es el máximo responsable de que se cumplan con los requisitos de seguridad: asegurar que la plataforma se ajuste a la tarea específica y al entorno de operación; realizar la evaluación de riesgos; implantar las medidas preventivas necesarias y garantizar su mantenimiento de acuerdo con las instrucciones de cada fabricante y a las normativas.
Por su parte, el operario también presenta obligaciones. Específicamente, debe cooperar activamente con el empleador en materia de seguridad y salud laboral. Esto significa que el operario debe contar con el certificado que pruebe su formación en el uso seguro de la plataforma; o verificar visualmente su funcionamiento óptimo antes de cada jornada o turno.
Un factor clave es utilizar correctamente y revisar el estado de los EPIs antes de cada uso, cumplir las instrucciones del fabricante de la plataforma o comunicar inmediatamente cualquier fallo o avería detectada. Estos equipos incluyen una amplia gama de productos de alta calidad: máscaras faciales, guantes, gafas de protección, soluciones integrales anticaídas, etc. que garantizan una protección efectiva sin sacrificar comodidad.
Medidas obligatorias como el mantenimiento preventivo periódico o la revisión técnica anual, además de la inspección por organismos de control cada 3 años o tras acontecimientos excepcionales, como accidentes, largos periodos de inactividad o alguna modificación.
Por ello en LoxamHune, empresa afiliada a IPAF y referente formador de operadores de Plataformas Elevadoras en España y Portugal, recomendamos:
1.- Implementar un protocolo de inspección diaria, para detectar posibles fallos antes de la operación.
2.- Asegurarse de que dispongan y utilicen todos los trabajadores los EPIs necesarios.
3.- Que los operadores estén correctamente formados por empresas certificadas.
No olvidar la comunicación
Todo lo anterior no es posible si no existe una buena comunicación en todos los niveles de la empresa. Se trata de cumplir las normas, sí, pero para ello hay que conocerlas y recordarlas a las partes interesadas tantas veces como sea necesario. Tenemos claro que para nosotros es un deber divulgar y concienciar al público y a la sociedad sobre la importancia de la seguridad y la salud en el trabajo como responsabilidad compartida entre empresas y trabajadores.
A través de cursos de formación, inversión en nuevas tecnologías especializadas y sesiones de concienciación y prevención, redoblamos esfuerzos para transmitir la normativa aplicable. El diálogo permite dejar registro de las situaciones y comportamientos inseguros detectados, junto con las correcciones o propuestas implantadas.
Las empresas debemos hacer del mundo un lugar más seguro. Pero el lugar más seguro no es solo donde trabajamos, sino también todos los entornos donde nos movemos: nuestras familias, compañeros y clientes.
Por Jose María Sevilla, presidente del consejo de IPAF y director de área Cataluña en LoxamHune.





































