IA en finanzas

El 78% sitúa a su empresa por delante de sus competidores en IA agéntica, pero solo el 18,7% utiliza ya agentes autónomos supervisados.

El 96,7% considera importante optimizar la liquidez en tiempo real, aunque solo el 28% cree estar cerca de lograr una liquidez continua o haberla alcanzado.

La encuesta realizada a 150 responsables financieros analiza la adopción de la IA, la autonomía de los agentes y los retos de la gestión de la liquidez. 

Cada vez es más común que la inteligencia artificial forme parte de todos los departamentos de la empresa, y los financieros no son una excepción. Así se desprende del estudio “IA en Finanzas 2026: el precio de llegar tarde”, elaborado por Embat a partir de una encuesta a 150 altos responsables de decisiones financieras en España de empresas con una facturación de entre 50 y 1.000 millones de euros. 

La relevancia de incorporar IA en la función financiera ya no se discute: más de la mitad (58%) de los directivos financieros en España le concede una prioridad alta al uso de la IA, otro 40% le da una prioridad media y solo el 2% una baja. Sin embargo, uno de los resultados que más llama la atención es cuánto control están dispuestos a ceder a la IA. Así, en un supuesto en el que un agente de IA detecta de madrugada cómo optimizar un excedente de caja de 500.000 €, la mitad de los directivos financieros (51%) querría que actuara sin su supervisión previa, pero sigue habiendo un significativo 49% que preferiría que esperase su aprobación. 

“La cuestión no es si los directivos financieros quieren delegar, sino cuánto y con qué garantías. Quien deja actuar al agente y quien prefiere aprobar antes no defienden posturas enfrentadas. Están en puntos distintos de una misma curva de confianza, en la que el control se cede a medida que el sistema demuestra que lo merece”, explica Antonio Berga, co-CEO de Embat. 

Esa disposición a ceder el control tiene detrás una apuesta económica. Más del 95% de los encuestados asegura que su departamento destina presupuesto a la IA. La mitad (50%) le dedica entre el 5% y el 9% del total y casi uno de cada cinco (18%) entre el 10% y el 19%, con una media estimada del 6,7%. Además, la tendencia es al alza. Entre quienes cuentan con presupuesto asignado, casi la mitad (48,3%) ha elevado ese porcentaje en el último año, otro 47,6% lo ha mantenido y solo el 4,2% lo ha reducido.

Se ven por delante, pero la práctica va más despacio

Con esta base, no sorprende que la mayoría de las empresas se vean por delante de su competencia en la implementación de la tecnología. Según el informe de Embat, ocho de cada diez directivos (78%) creen que su compañía va por delante de sus competidores en la adopción de IA agéntica. En concreto, la mayoría se sitúa «ligeramente por delante» (46%) y uno de cada tres (32%), “significativamente por delante”. Solo uno de cada cinco (20,7%) se considera al mismo nivel y apenas el 1,3% reconoce ir por detrás.

Sin embargo, los financieros tienen claro que acabarán usando agentes autónomos supervisados en sus procesos financieros, pero no de forma inmediata: el 59,3% prevé hacerlo en los próximos 12 meses y otro 21,3% en un plazo de entre uno y tres años, de modo que prácticamente nadie descarta su llegada. Les faltan garantías y confianza en esta tecnología.

Entonces, ¿qué frena el paso de la intención a la práctica? La seguridad y privacidad de los datos (26%) y la dificultad de integrar la IA con los sistemas existentes (20,7%) encabezan los obstáculos, seguidas del coste y el retorno incierto (18,7%) y de la resistencia del equipo al cambio (16,7%). La falta de conocimientos o experiencia internos (16%) es la menos mencionada, aunque las diferencias son pequeñas.

En este sentido, todo ello sugiere que el reto pasa más por la seguridad y el encaje con los sistemas que ya se usan que por la formación. “Los equipos financieros no sienten tanto que les falte saber usar la IA como que necesitan garantías. Quieren estar seguros de que sus datos están protegidos y de que el agente ve la información completa de bancos, ERP y hojas de cálculo. Sin esa base, un agente no puede actuar con criterio”, señala Carlos Serrano, co-CEO de Embat.

De la anticipación a la liquidez continua

De cara al futuro, los directivos esperan que la IA les ayude más a anticipar que a automatizar. La planificación financiera a largo plazo (26%) y la previsión de tesorería y la modelización de escenarios (21,3%) reúnen, sumadas, a casi la mitad de los encuestados. Este peso ha subido considerablemente con respecto al año pasado. Mientras que en 2025 el valor esperado se centraba en la automatización, este año la planificación y la anticipación tienen más peso. Es decir, se espera que la IA ayude a los financieros a aportar mayor valor al negocio, sobre todo en un momento de enorme incertidumbre y volatilidad. Por su parte, la conciliación bancaria y la contabilidad (18%) y la gestión y ejecución de pagos (13,3%) suman el 31,3%, y el resto se reparte entre la detección de fraude (12%) y el reporting y análisis de liquidez (9,3%).

Esa mirada al futuro desemboca en una meta compartida. La práctica totalidad de los directivos (96,7%) considera importante poder comprender y optimizar la liquidez de su empresa en tiempo real, y el 45,3% la califica como muy importante. No obstante, la distancia con la realidad es amplia. El 72% se ve lejos de alcanzar la llamada «liquidez continua», un horizonte a largo plazo que Embat entiende como aquel en el que cada euro de la compañía trabaja y se optimiza de forma constante, y no solo al cierre de mes o de trimestre, dentro de los cuales un 38% la sitúa muy lejos. Solo el 28% se siente cerca o asegura haberla conseguido ya (5,3%). 

“La ambición ya existe y la inversión también. Lo que falta es confianza, y esa no se construye con promesas, sino con trazabilidad y supervisión humana en cada decisión crítica. Las compañías que lo entiendan y que lo prueban antes serán las primeras en acercarse a una liquidez continua”, sentencia Antonio Berga, co-CEO de Embat.