En un escenario empresarial donde la información circula de forma inmediata y los contenidos se consumen de manera constante, los eventos corporativos atraviesan una nueva transformación. Su valor ya no se define por la cantidad de ponencias ni por la espectacularidad del formato, sino por su capacidad para generar relaciones significativas y sostenidas en el tiempo. En 2026, esta evolución condiciona de forma directa cómo se conciben y se aprovechan estos espacios.
Mauricio Palacio, CEO de Eventtia, destacó que el factor diferencial de los eventos ya no está en el contenido, hoy ampliamente accesible, sino en la conexión humana que se produce cuando las personas comparten experiencias reales. Señaló que “la química interpersonal, difícil de replicar en entornos digitales o mediante IA, se convierte en un activo estratégico para el desarrollo de relaciones de negocio”.
Durante nuestra entrevista, el directivo subrayó la necesidad de repensar los formatos tradicionales. En este contexto, los modelos rígidos dan paso a experiencias que combinan trabajo, colaboración y espacios informales, donde la afinidad se construye a través de la interacción y no solo del discurso. Asimismo, puso el foco en una visión ampliada del retorno. “Más allá del impacto financiero, el valor real se encuentra en las interacciones y en las emociones que fortalecen equipos, desbloquean conversaciones y activan oportunidades de negocio sostenibles”, explicó.



































