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El impacto de la COVID-19 se hace patente con una demanda del consumo por debajo de lo normal.

Así, según la primera edición de 2021 del informe Perspectivas del Consumidor de Kantar, en las actitudes ante el consumo se aprecia la escisión social que se ha producido a causa de la COVID-19. Por un lado, el 64% de los españoles creen que pueden mantener sus niveles de consumo, cifra que se ha recuperado tras el impacto del estado de alarma y que evoluciona de manera similar a la confianza en el empleo propio, mientras que, por otro, casi un tercio de los consumidores españoles (39%) creen que deben reducir gastos. Aunque esta cifra ha bajado respecto al periodo anterior muestra una demanda de consumo por debajo de lo normal.

El consumidor español recupera la confianza y sostiene el consumo, según un informe de Kantar. Además, la preferencia por las marcas continúa en su tendencia conservadora y desaparece totalmente la preferencia por probar marcas nuevas. Clic para tuitear

Asimismo, la preferencia por las marcas continúa en su tendencia conservadora y desaparece totalmente la preferencia por probar marcas nuevas. En concreto, los consumidores españoles se muestran por igual predispuestos a comprar marcas conocidas debido a la seguridad que transmiten (37%) y marcas de la distribución gracias a su menor precio (36%), al tiempo que el 24% se siente más predispuesto a probar entre varias marcas y no se registran menciones a probar marcas nuevas.

CONFIANZA EN MANTENER LOS INGRESOS Y EL EMPLEO

Por otra parte, el informe revela que seis de cada diez consumidores españoles creen que mantendrán su nivel de ingresos en los próximos meses, con lo que la percepción de seguridad en los ingresos retorna a la normalidad, con valores muy similares a los registrados antes del estado de alarma.

Además, los que creen que sus ingresos pueden disminuir descienden al 9%, una tasa que podría calificarse de normal, mientras que las perspectivas de aumento están en el valor mínimo desde 2009 (2%), indicador claro de que la crisis de la COVID-19 se ha convertido en una época de ‘expectativas congeladas’.

Por otro lado, más allá de la situación personal, en lo que respecta al desempleo en general la opinión mayoritaria es pesimista y se cree que el desempleo va a crecer: así lo expresa el 42% de la población.

Sin embargo, según Kantar, empieza a detectarse que la opinión pública percibe que lo peor puede haber pasado y un 35% declara que el próximo año habrá menos desempleo, en línea con lo observado en el trimestre anterior.

Fuente: Food Retail