coronavirus economia esic

Las noticias de última hora envejecen rápido. Minuto a minuto, el 2019-nCoV sigue escribiendo su historia. Entre tanto, muchos se preguntan cuáles son los efectos económicos que puede tener el coronavirus sobre la economía mundial

[email protected]_F de @ESICEducation, analiza el #coronavirus y los riesgos de contagio a la #economía Clic para tuitear

Fernando Castelló Sirvent, Economista. Profesor e investigador en ESIC Business & Marketing School

logo esic

El cálculo de las pérdidas económicas que tendría una pandemia global puede aproximarse con el uso de metodologías estadísticas inferenciales que ajusten condiciones de origen y costes directos e indirectos. La cuantía final guarda relación con variables como la velocidad de propagación, duración y severidad de la pandemia.

Los costes del virus

Por un lado, los costes directos son los que deben atender las autoridades por la movilización de recursos humanos y materiales con el objetivo de controlar y erradicar la epidemia. Se incluyen gastos de laboratorios (recogidas de muestras, análisis de cultivos, etc.), establecimiento de zonas de control o la vigilancia en cuarentena (organización, movilización de recursos humanos y materiales), así como limpieza y desinfección de zonas afectadas.

Por otro lado, los costes indirectos incluyen gastos que deben asumir los agentes económicos afectados, si bien, como externalidad negativa, terminan impactando sobre la sociedad en su conjunto. Estos costes habitualmente son transferidos a las autoridades, que proceden a la compensación de terceros por las pérdidas provocadas.

Los costes indirectos son los de mayor cuantía y resultan difíciles de cuantificar por la dificultad de determinación causal mediante análisis ex post. También resultan de compleja cuantificación porque proceden del laminado transversal del gran número de países y estructuras productivas que se ven afectados por la pandemia.

La historia reciente muestra que los efectos económicos se vuelven máximos en las regiones en que se detectan los primeros casos. El SARS de 2003 tuvo un importante efecto sobre la región asiática, pero finalmente sus efectos resultaron efímeros. Se vio afectada la demanda de bienes de lujo, ocio y turismo, y se registraron caídas en bolsa de compañías vinculadas a estos sectores.

Medidas de control ineficientes

Para minimizar las pérdidas, las medidas de control deben desplegarse de forma rápida y efectiva, con una detección preventiva de individuos y núcleos poblacionales afectados, limitando los efectos de la propagación.

Desde una perspectiva coste-beneficio, el análisis ex ante se sustenta en tres parámetros: frecuencia del control efectuado, número de núcleos urbanos y rurales analizados y volumen de zonas aleatorias infectadas en las que se inicia el procedimiento de aislamiento.

En el campo de epidemias animales, debemos recordar los importantes trabajos académicos de Jarkko K. Niemi, profesor e investigador del Luke Natural Resoruces Institute de Finlandia. En un interesante estudio de 2008, el profesor Niemi y sus coautores emplearon una simulación con el método Montecarlo para cuantificar las pérdidas financieras que podría representar una epidemia de peste porcina común en Finlandia.

Las medidas de control ineficientes aumentan las consecuencias económicas y el impacto que una pandemia tiene sobre el PIB de todos los países afectados. El riesgo es mayor entre países en desarrollo, especialmente por sus limitaciones en la dotación de recursos disponibles para hacer frente a la crisis. Por este motivo, la cuestión debe ser abordada en el contexto de organismos internacionales multilaterales.

En el campo de las epidemias con afectación humana, los profesores Luis Miguel Varela y Carlos Javier Ricoy, de la Universidad de Santiago de Compostela, firmaban hace tres lustros un amplio informe sobre el impacto que tendría una eventual pandemia de gripe de origen aviar sobre la economía de Galicia.

Asumían una severidad limitada de la enfermedad y valoraban los efectos económicos desde los lados de oferta y de demanda, partiendo de diversos supuestos: conexión del porcentaje de casos clínicos con caída en la disponibilidad de fuerza laboral, naturaleza homogénea de la pandemia, en afectación uniforme sobre toda la población, y períodos de 8-12 semanas hasta la completa superación de la crisis.

El impacto en la economía globalizada

De este modo, los efectos directos de caída en el empleo efectivo eran analizados desde seis escenarios diferentes y conforme a dos períodos de incidencia. En el estudio, toda la red de relaciones interindustriales e intersectoriales del sistema productivo gallego se veía afectada, alcanzando la cadena de valor de las actividades de producción en su conjunto.

La predicción de los profesores Varela y Ricoy conforme a una eventual pandemia de gripe anticipó caídas del Producto Interior Bruto (PIB) de entre el 1,25% y el 2,4% para los efectos de oferta, y de algo menos del 1% del PIB para los efectos de demanda.

En el contexto actual, con una economía muy globalizada, la propagación del coronavirus sugiere la posibilidad de importantes shocks, de rápido contagio a economías vecinas, especialmente en atención a la fuerte interrelación que caracteriza las cadenas de suministros internacionales.

Sin duda, las autoridades deben apostar por las medidas preventivas. En palabras de David E. Bloom y Daniel Cadarette, profesores de la universidad de Harvard, la mejor forma de reducir costes sanitarios futuros pasa por invertir ahora en infraestructuras y en sistemas de vigilancia continuada de enfermedades.

Si quieres estar al día de las últimas noticias y tendencias en  management, suscríbete a la newsletter Dir&Ge