DeepMind

DeepMind, la división de inteligencia artificial de Google, continúa avanzando en el terreno de la sanidad y desarrolla una tecnología capaz de diagnosticar enfermedades oculares.

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La colaboración entre tecnología y medicina es cada vez más estrecha gracias a los últimos avances. La inteligencia artificial es una de las herramientas que más aplicaciones está encontrando en este campo, especialmente en cuestiones relacionadas con la reducción de márgenes de error, mejora del triaje y apoyo en las intervenciones quirúrgicas.

Por lo tanto, la medicina inteligente y los doctores “artificiales” serán algo habitual. Es más, según Accenture, los avances en inteligencia artificial aplicados a la medicina podrían ahorrar hasta 150.000 millones de dólares a la industria para el año 2026.

Google es una de las empresas que encabezan la lista en cuanto a avances tecnológicos. En esta ocasión, DeepMind, filial del gigante de internet, ha desarrollado una inteligencia artificial capaz de diagnosticar enfermedades oculares y detectar patologías con gran precisión.

El sistema se apoya en escáneres médicos y algoritmos entrenados a partir de exploraciones de retina, y así detectar con mayor rapidez y eficacia cualquier problema. Se trata de la primera aplicación de relevancia en el campo de la salud, y dentro de poco podría empezar a probarse en ensayos clínicos si consigue la aprobación de los reguladores.

IA y machine learning en medicina

Dominic King, responsable del área médica de DeepMind, asegura que “en áreas específicas como las imágenes médicas se puede ver que vamos a lograr un progreso realmente impresionante en los próximos años gracias a la inteligencia artificial”. Además, considera que el machine learning desempeñará un papel muy importante en la precisión y eficacia de las exploraciones.

Para ello, el algoritmo ha sido entrenado con los datos de los escáneres de retina en 3D de pruebas anónimas diagnosticadas previamente por médicos especialistas. Gracias a los miles de imágenes escaneadas, el sistema puede aprender a buscar indicios de las enfermedades oculares más comunes y graves: glaucoma, retinopatía diabética o degeneración muscular.

Sin embargo, no es la primera vez que se aplica la inteligencia artificial, los algoritmos o el big data al campo de la medicina. La empresa Creskore ha desarrollado un sistema que analiza datos demográficos, clínicos y sociales y establece las probabilidades de enfermar. Algo similar ocurre con Sentrian, que emplea biosensores y sistemas de aprendizaje informático para anticiparse a la aparición de enfermedades colectivas, como brotes de gripe.

Fuente ABC

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