Verifactu: los errores más comunes (y cómo evitarlos) 
  • Los errores de integración con Verifactu y el desconocimiento de los plazos y  alcance son los principales retos a abordar para garantizar el cumplimiento de la  nueva norma 

Desde julio de 2025, el sistema Verifactu es obligatorio para los desarrolladores de software en España. Aunque este primer periodo  no ha sido obligatorio para los contribuyentes, ha permitido detectar cuáles son los  principales retos y dudas a la hora de adaptarse a la normativa, su alcance y lo que  cambiará en el día a día de la facturación. fiskaly, proveedor líder de soluciones para  el cumplimiento fiscal, ha recopilado los más frecuentes con el objetivo de ayudar a  empresas y profesionales a ajustar sus procesos de facturación y garantizar el  cumplimiento antes de los plazos establecidos para 2026. 

Impulsado por la Agencia Tributaria (AEAT) en el marco de la Ley Antifraude, el sistema  de verificación de facturas Verifactu tiene como objetivo reforzar la lucha contra el fraude  fiscal y avanzar en la digitalización de las empresas, asegurando la trazabilidad,  integridad y transparencia de la facturación. Cada factura emitida o modificada debe  generar un registro informático que se envía de forma automática y segura a la AEAT,  garantizando que la información es íntegra, inalterable y verificable en tiempo real.  Asimismo, todos los programas de facturación, ERP y POS han de cumplir con los  requisitos técnicos de la norma. 

Para el contribuyente, esto implica que la digitalización de la facturación ya no es una  opción. Cada transacción queda registrada, incluso si se cancela. Además, las facturas  derivadas de cada transacción no pueden ser modificadas después de emitidas, lo que  busca garantizar la transparencia y evitar manipulaciones. Es decir, adiós a borrar  registros. 

“En este momento, los fabricantes de software ya son responsables de ofrecer  soluciones plenamente conformes con Verifactu, pero muy pronto la norma también  alcanzará a empresas y profesionales y vemos aún muchas dudas sobre los requisitos  y sus implicaciones. No conviene esperar más, dar los pasos adecuados desde ahora  mismo les permitirá estar preparados cuando ese momento llegue,” explica Isabel  Nogales, Country Manager de fiskaly Iberia. 

Desconocimiento de plazos y alcance: el primer gran obstáculo 

Actualmente existe una sobrecarga de información en internet que puede generar  confusión. El desconocimiento de las implicaciones, cambios y alcance que trae la  normativa, se une a la confusión con los plazos de obligatoriedad. Por ejemplo, aún hoy muchos desarrolladores desconocen que se exponen a sanciones de hasta 150.000€  por no adaptar sus soluciones desde julio de 2025, cuando entró en vigor la  obligatoriedad para fabricantes y proveedores de software de facturación. Esto, además,  incluye a todos los software, TPV o ERP que se compren o actualicen desde esa fecha.  Es decir, puede afectar a los contribuyentes incluso antes del periodo de adaptación que  les corresponde. 

En lo que respecta a empresas y profesionales, los plazos son claros: 1 de enero y 1  de julio de 2026, respectivamente. Esperar a un retraso en los plazos es un error que  puede costar sanciones de hasta 50.000€ para los contribuyentes. 

Integración con Verifactu: la importancia de entender los requistos técnicos 

Otro de los ámbitos donde se concentran buena parte de las incidencias detectadas  hasta ahora es el de la integración de los sistemas con Verifactu por parte de los  fabricantes y proveedores de software, y cómo dan soporte a las dudas que tienen sus  clientes.  

Hay muchas preguntas alrededor de la certificación de los software de facturación, y  aunque no existe una homologación con la Agencia Tributaria, la normativa introduce la  figura de la Declaración Responsable, obligatoria para el fabricante, donde certifica que  el Sistema Informático de Facturación (SIF) cumple con la normativa. Este es sin duda  un punto importante que tanto empresas como profesionales deben tener en cuenta a  la hora de elegir un software de facturación, o comprobar que el suyo cumple 100% con  la normativa. 

El Acuerdo de Colaborador Social también genera confusión. Este mecanismo permite  a los proveedores de software actuar en nombre de sus clientes ante la Agencia  Tributaria, garantizando que las facturas se transmitan de forma correcta y bajo  autorización expresa.  

Su mayor beneficio es que elimina la necesidad de que cada empresa gestione su propio  certificado digital: los registros se envían directamente a la AEAT a través del proveedor,  ahorrando tiempo, recursos y complejidad técnica. 

Es decir, no solo el código QR o la transmisión de datos a Hacienda generan confusión,  sino que es necesario entender cómo Verifactu cambia el proceso en los sistemas de  facturación, y cuáles son los diferentes mecanismos que hay que adoptar para cumplir  con la normativa. Para las empresas esto será especialmente relevante a la hora de  elegir un proveedor de software y evitar sanciones significativas. 

Un cambio profundo en la forma de facturar 

Además de los retos técnicos, Verifactu introduce un cambio profundo en la forma en  que empresas y profesionales deberán emitir facturas. La Agencia Tributaria ha aclarado  que el uso de herramientas como Excel o Word solo será válido si se introducen los  datos manualmente, sin fórmulas ni automatizaciones. En cuanto una hoja de cálculo procesa información, por ejemplo calculando el IVA o los totales, se considerará un  sistema informático de facturación (SIF) y deberá cumplir con los requisitos del  reglamento. Esto marca el fin del uso de plantillas manuales como método habitual de  facturación y refuerza la necesidad de digitalizar completamente los procesos.