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En un contexto profundamente condicionado por el cambio constante, la co-creación se erige como elemento fundamental de la competitividad de las empresas. ¿Cómo se puede integrar a partners y clientes en el proceso de innovación?

La co-creación: integrando al #cliente en el proceso de #innovación Clic para tuitear

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Apostar por la innovación es, hoy en día, la única vía de diferenciación para las empresas. Una de las metodologías imperantes actualmente en el mercado consiste en integrar al cliente en el diseño de productos y servicios: la co-creación.

Se trata de involucrar al cliente en la toma de decisiones, mejorando la propuesta de valor y minimizando el riesgo económico de cualquier innovación. Por lo tanto, esta práctica implica poner de acuerdo a un gran número de personas, por lo que conlleva una elevada complejidad.

Assem Khalali, director de Industry Customer Services de Siemens, explica cómo han comenzado a aplicar esta metodología en la multinacional. “El reto era certificar un desarrollo hecho con impresión 3D. Eso implicaba a las aerolíneas, a las agencias de certificación, a la IASA… Decidimos juntarlos a todos y escuchar lo que tenían que decir. Cuando nos reunimos, éramos 28 personas representando a cuatro o cinco partes. Estuvimos encerrados en una sala durante ocho horas, y de allí salieron ideas muy positivas. Los clientes y ‘partners’ que participaron se sintieron muy orgullosos de involucrarse en el proceso desde el principio y por este motivo se mostraron abiertos. En sólo cinco meses teníamos un piloto rodando, incluyendo la pertinente certificación”.

Comprender los retos

La colaboración resulta crucial para entender la profundidad y alcance que trae consigo la transformación digital y las fuerzas del cambio. El primer paso es reconocer la necesidad de conseguir más agilidad, transparencia y colaboración. Lo ideal sería involucrar a clientes, partners y otros grupos de interés en todo el proceso.

La propuesta de valor

El siguiente paso, una vez identificados los retos y los colaboradores participantes, es identificar cómo pueden ayudar las nuevas tecnologías a crear propuestas de valor que faciliten la diferenciación. Para ello, es recomendable aplicar metodología como el design thinking que promuevan la creatividad.

Revisar el modelo de negocio

A veces la innovación implica revisar, incluso, el modelo de negocio de la propia empresa. El pago por uso o el riesgo compartido son tendencias que se están abriendo camino con fuerza, desbancando la fórmula tradicional de compra o adquisición.

Creación de un proyecto piloto

En este contexto de incertidumbre, en el que no se sabe si un producto o servicio va a funcionar, diseñar un proyecto piloto con el que validar su valor real, puede evitar el fracaso. Para llevar a cabo esto, es aconsejable solicitar la colaboración de aquellos clientes con los que se mantenga una relación fluida y de confianza. Aunque, como es lógico, no se llegará a un acuerdo en todos los detalles operativos, si se logrará en los puntos básicos, como la tecnología o la cadena de valor. En esta etapa, la comunicación es esencial por lo que realizar encuentros presenciales resultará lo más óptimo.

Expansión del proyecto piloto

Si el piloto resulta exitoso, llegará el momento de escalarlo o ampliarlo, ya sea en área geográfica, ámbito de ubicación o a otros productos.

De esta forma, la duración de un proceso de co-creación puede extenderse desde los tres hasta los doce meses, desde la idea hasta la implantación del piloto.

Fuente Expansión

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