creatividad seis sombreros

Cuando pensamos solo desde un punto de vista, podemos dar en el clavo, pero también podemos meternos en un callejón sin salida. Pensar solo desde un único punto de vista es como circular por un túnel

Luis Vázquez nos explica cómo mejorar la #creatividad utilizando la técnica de los seis sombreros Clic para tuitear

Para potenciar la creatividad de las personas y cambiar su forma de pensar, el psicólogo Edward de Bono ideó la técnica de los seis sombreros.

Se trata de una técnica de pensamiento sencilla, práctica y eficaz para cambiar nuestros hábitos de pensamiento. Consiste en abordar cualquier cuestión desde seis puntos de vista distintos, cada uno de ellos correspondiente a un sombrero (Figura 1), y hacerlo de forma sistemática. Se trata, por tanto, de examinar un problema desde todos los ángulos posibles.

Los seis sombreros

Esta técnica se puede utilizar tanto individualmente como en grupo. Cuando el contexto es grupal se pueden seguir dos estrategias: (1) que todos los participantes lleven el mismo sombrero al mismo tiempo o (2) que, simultáneamente, cada participante lleve un sombrero distinto.

Es muy difícil ser creativos si nos limitamos a dar vueltas a las mismas ideas sin buscar alternativas, esperando que tarde o temprano nos llegue la inspiración.

Afrontar los problemas desde un único punto de vista puede bloquear nuestra creatividad. Cuantas más perspectivas utilicemos, más información relevante podremos obtener para encontrar soluciones a nuestros problemas.

Cuando uno se pone el sombrero blanco piensa en los datos, palmarios, fríos y crudos (en términos económicos, equivale a pensar en la dotación de recursos o en los resultados). Ponerse el sombrero negro implica pensar en todo lo negativo (los costes y el riesgo), en qué puede no funcionar. Se trataría, en definitiva, de hacer de abogado del diablo. Con el sombrero amarillo pensamos en las ventajas o los beneficios. Estos tres sombreros abarcan el pensamiento económico.

El valor de las diferentes perspectivas

Pero la creatividad no solo incluye aspectos económicos. También es organización y psicología. Esta tiene mucho que ver con el sombrero rojo, que supone ver las cosas desde un punto de vista emocional; esto es, pensar en los sentimientos y las reacciones instintivas o intuitivas que provoca algo, sin necesidad de justificación.

Por su parte, con el sombrero verde, que supone ver las cosas desde una perspectiva creativa, nos fijaremos en lo nuevo o lo sorprendente, yendo más allá de lo obvio y de lo comúnmente aceptado.

La perspectiva organizativa la encontramos en el sombrero azul, que representa el proceso de pensamiento, para ver si se ha seguido de forma adecuada, centrándose en el objetivo para el cual se ha aplicado la técnica.

Puedes ponerte los sombreros en el orden que quieras. Y quitártelos y volvértelos a poner. También es muy útil identificar qué sombreros llevan puestos otras personas (aun cuando no sean conscientes de ello) cuando exponen cualquier idea o parecer.

Así como un buen golfista debe tratar de usar todos sus palos, una persona creativa debe usar las diferentes perspectivas que le proporcionan los seis sombreros. Como los golfistas, hay que tener un palo favorito, pero ser diestro en la utilización de cualquier otro.

Hay muchas definiciones de inteligencia, pero sin duda, una medida fiable de esta es la capacidad para ver las cosas desde distintos puntos de vista; porque adoptar distintos puntos de vista facilita no pasarse ni quedarse corto.

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